Drag Diva del espectáculo y el prototipo de la belleza mediterránea, además de una Queen que sabe recorrer el camino que me lleva de la simpática vulgaridad a ser considerada la reina del glamour. Soy yo!
Yo soy de las que piensa que todos deberíamos ser Drag Queen por lo menos una vez en la vida porque después de vivir esta experiencia los prejuicios que puedas tener contigo mismo simplemente desaparecen.
La gente se queda maravillada con la maestría con la que yo hago mi trabajo, tanto el personaje como a nivel técnico. Cuando te lo curras y lo haces muy bien la gente te admira porque saben que detrás hay mucho esfuerzo. Me preguntan siempre de dónde saco mis trajes y que si no me siento en algún momento insegura por estar expuesta a algún tipo de discriminación.
Yo disfruto mucho cuando voy las calles de la ciudad despertando fascinación por mi manera de mover este pelucón y la seguridad con la que llevo estos taconazos. Natasha a mí me da mucha seguridad.